miércoles, 23 de septiembre de 2009

Suspendido sobre el negro terciopelo del abismo, en una oscura noche de mi Alma, desde el centro mismo de mi pecho, una pequeña luz de vela antigua dejaba ver su humilde y amarillenta luz.
Cada vez que respiraba lenta y profundamente, note que esa diminuta luminosidad se empezaba a volver, lentamente, un Sol en miniatura, lleno de una suave calidez. Quede inmerso entero en esa Luz Viva y mire hacia el abismo y sus fantasmas. Mi mirada se volvió activa y parecía disolver la niebla difusa que en verdad, no contenía amenaza alguna. Entonces, surgió este pequeñísimo poema.


Cristo mio

En ti no veo una imagen
O un modelo a seguir.
En ti me veo incluido.
¿Que se entiende cuando alguien dice:
Dios Interno?
¿Tal vez algo más pequeño que uno,
Es decir, que el ego?
¿Algo abarcado?
Cristo mío, tú estás en mí
Pero más estoy yo en ti.
No eres una parte.
Eres TODO.