domingo, 5 de diciembre de 2010

La búsqueda de la sencillez


No sé cómo hacer para no resultar ofensivo, pues está lejos de mi intención herir o molestar, o incluso burlarme de alguien.
Tampoco me coloco en una actitud de una superioridad que no poseo.
Simplemente, quiero decir esto: No puedo dejar de sentirme triste cuando veo planteos de cosas totalmente típicas de lo onírico, planteadas como “realidades espirituales” o al menos, “realidades de otros tiempos o espacios”, todo muy lleno de detalles y afirmaciones que, honestamente, no pueden ser tomadas en serio. Solo tienen un valor: la dirección de la energía hacia planos más elevados de conciencia.
Pero existen tomos enteros, quilómetros y quilómetros de frases que solo evitan aquello que quieren realizar. Evitan el Despertar de una conciencia lucida y clara. Son como cuentitos infantiles, entretenidos pero que inducen más al sueño psicológico.
Generalmente se van tejiendo relatos especulativos sobre otros anteriores sin base seria real. Incluso toman como punto de partida, algún texto que fue escrito como novela y tenía en su origen, plantear simbólicamente paisajes mentales probablemente para darle una dirección a la búsqueda, pero nunca como “Real” en sí mismas.
No se puede continuar hoy, en pleno siglo veintiuno, creyendo y afirmando cosas que en verdad, nadie las ha vivido, sino simplemente creído o imaginado.
No se puede “discutir” el nombre de tal o cual improbable civilización o “deidades” o “entidades cósmicas”, etc., porque es una manera de entretener a la mente, buena para niños, pero no para verdaderos buscadores de “La Verdad” o algo parecido.
No voy a continuar, pues me resulta normal suponer que, quienes han caído en esa trampa, no me van a escuchar y no sé si creerán en mi verdadera intención expresada más arriba: pedir que hagan un Stop y reflexionen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario