De “Las Crónicas de Atón Zerbino”
Mientras tomábamos un café en un bar de Núñez, Atón y yo charlábamos sobre el poco éxito de la comunicación profunda entre nosotros, los seres humanos de este siglo XXI.
- ¿Para vos qué es la sicología, Aton? – le pregunté en algún momento.
Lo que sigue, es su respuesta dada con aire solemne y bastante paternal, cosa que me molesta normalmente. Sabía que estaba actuando, pero no podía evitar ese sentimiento de leve irritación que me producía.
_ Cuando el fuego no consume totalmente, deja un residuo. Poco o mucho pero deja. Cuando la mente no está Despierta y Atenta, deja un residuo. A ese residuo llamamos sicología.
La sicología es producto de la lentitud de la mente o de la conciencia, para “digerir” la vida.
No hablo de Psiquis, suerte de puente entre el cuerpo y el Espíritu. Eso es otra cosa.
Para que exista, por ejemplo un “silencio creador”, no debe haber sicología.
En última instancia la sicología es el estudio de las ilusiones. Es un espejismo. Es tomar por verdadero, algo virtual y mal digerido.
Es un momento entre lo animal superior y lo Humano. Un tránsito lento.
No es mucho más que eso.
Es bueno des-creer un poco, no darle tanta importancia a todo ese tema de traumas y conflictos tan afines a una manera de ver del siglo XIX.
El pasado influye, pero no determina. La memoria es una función de la mente, no la “Realidad”.
El futuro, o la capacidad de formarse una imagen clara de un futuro verdaderamente humano, tanto en lo personal como para otros, es una fuerza tremenda que “tira desde adelante”.
Preguntarse “¿Por qué?”, implica ir hacia atrás en el tiempo mental.
Preguntarse “¿ para qué’?”, es abrir posibilidades, dar sentido, pensar, sentir y actuar construyendo.
Atón se detuvo y me miró, casi esperando algún comentario. Como me pareció demasiado rígido y esquemático su planteo, además de haberme tomado de sorpresa su punto de vista, solo atine a decirle que sería interesante desarrollar más en profundidad lo que había planteado.
- ¡Ah! Bueno. Ocurre que quería hacerte notar algo solamente.
Quería hacerte pensar sobre un punto de vista dedo por sentado normalmente.
Y soltó una carcajada.
- Después la seguimos. Pensalo y corregilo vos. Yo me voy a casa. Nos vemos… Pero pensalo vos, no lo compares con cosas leídas, escritas y dichas por otros, no por vos…
Y se fue nomás, dejándome con ganas de seguir ahondando sobre el tema.
Otra vez será.
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