viernes, 12 de junio de 2009





LOS VELOS DE MAYA

“Ser uno mismo, además de ser un deber, es acción”
Jorge L. C.


La unidad de la conciencia es un estado de la mente donde la no-dualidad, es el resultado del regreso de las proyecciones.
“El mundo”, tal como lo experimentamos en un nivel ordinario de conciencia, es una forma de ilusión.
Sin embargo, ese mundo “externo” posee una cualidad de gatillo que dispara dichas proyecciones de contenidos aun no concientes.
Es como un espejo.
Integrar contenidos es pues, librar al mundo de la propia subjetividad, fuente de malos entendidos, cuanto menos.
Este “retiro” de lo proyectado, nos habilita para conocer realmente a ese mundo y a nosotros mismos.
La Conciencia gana en energía, nivel y por lo tanto en operatividad, en capacidad de comprender.
Este acto de “alivianar” al mundo y a las personas, de nuestros contenidos, es un acto ético.
Es recuperar la mirada inocente.
Demás esta decir que no es un acto puramente intelectual ni de carácter psicológico - analítico.
Cuando algo es integrado, se deja de depender de ello, se deja de usar a los demás como simples objetos de compensación.
Fenómenos como colores más puros, sensación de mayor profundidad y tridimensionalidad, silencio interno, poco o ningún divague, son algunas características de una conciencia que ha ganado en sanidad e integración.
Aquí no se ha mencionado nada respecto al “como lo hago”.
La mejor consejera es la necesidad: la simple curiosidad, no moviliza energías profundas del Alma

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