EL ALBA
Brilla en la noche de mi Alma, una estrella lejana.Mientras me deslizo por el mundo, miro a lo Alto.Y sigo mi estrella.Hay abismos tan oscuros, caminos que terminan en la nada, cantos de sirenas en la mar.Yo sigo mi camino, mientras dejo el negro azabache de mis cabellos, peregrinando.Avanzo y retrocedo; me desvio y retomo; caigo y me levanto; muero y renazco.Sigo mi estrella que brilla en la noche más negra de mi alma, del alma del Hombre.Allá en el horizonte se anuncia el rojo de otro astro que empieza a despertar, a elevarse.Me siento a descansar y ver el alba.Veo también la mar inmensa, que repite su canción de susurros milenarios.Miro mis brazos desnudos, llenos de cicatrices. Aún soy fuerte y a decir verdad, más fuerte que antes, en muchos aspectos.La mar me trae recuerdos de reflejos cristalinos, fulgurantes.Recuerdo el agua tibia y calma de las lagunas de mi infancia, allá en mi pequeño pueblo, mi pueblo que solo existe así en mi corazón, eternamente. Mi pequeña ciudad, en la frontera lejana.Vivo una extraña sensación de estar volviendo, de camino re-corrido, de retorno.Puede ser el cansancio del viaje, pienso. Y un poco talvez. Un poco solamente.En mi pecho se agitan corrientes de energía que me hacen cosquillas por dentro.Estoy volviendo a mi pueblo, a mi Patria, a mi infancia, a mi origen.Y sin embargo, voy en camino, siguiendo a mi Estrella.Aún falta mucho camino, lo siento.Aún faltan mis amigos de siempre. No han llegado todavía.Escucho y me parece que oigo algunas risas que se acercan.Tal vez sean ellos, los de siempre, pues mi Estrella, es su Estrella.El tiempo del nuevo día ya está amaneciendo.Me levanto, extiendo mis brazos al cielo, sonrío y saludo al astro que me baña ahora con su luz dorada.La mar canta su canción de siglos.
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