MI DIVISA
Mi justificación frente a la vida es el Amor. El Amor que crea, que tiende puentes, que hace desaparecer tiempos, edades, lugares. El Amor a lo Eterno y desde lo Eterno. Mi Ley es esta: en la fuente escondida del Amor, está el Trono del Creador, de Dios en el Hombre. Todas las formas que toma el Amor son validas. Algunas tienen como centro al ego; otras son como expresiones vaporosas que envuelven al Ser en ensueños placenteros. Otras te conectan y activan antiguas memorias verticales, anhelos angustiantes de paraísos perdidos, de unidades partidas en apariencia. Todas son formas validas, aun las de origen químico biológico, instintivo. Inclusive tropismos de apariencia mecánica. El Amor embiste, sobre todo, contra el límite ilusorio llamado muerte. La trasciende. Es la Vía del Retorno. Es el sedal con que Dios nos pesca.
Mi justificación frente a la vida es el Amor. El Amor que crea, que tiende puentes, que hace desaparecer tiempos, edades, lugares. El Amor a lo Eterno y desde lo Eterno. Mi Ley es esta: en la fuente escondida del Amor, está el Trono del Creador, de Dios en el Hombre. Todas las formas que toma el Amor son validas. Algunas tienen como centro al ego; otras son como expresiones vaporosas que envuelven al Ser en ensueños placenteros. Otras te conectan y activan antiguas memorias verticales, anhelos angustiantes de paraísos perdidos, de unidades partidas en apariencia. Todas son formas validas, aun las de origen químico biológico, instintivo. Inclusive tropismos de apariencia mecánica. El Amor embiste, sobre todo, contra el límite ilusorio llamado muerte. La trasciende. Es la Vía del Retorno. Es el sedal con que Dios nos pesca.
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